Alberguería – O Castro de Dozón

A las ocho estoy en el bar desayunando.

Mientras desayuno una furgoneta para en la puerta del bar y pita con insistencia.

“Es el Corte Ingles, lo único que no trae es pan”, me dice Luis.

Pues eso es, una furgoneta que va repartiendo por las aldeas que hay por allí.

Según Luis en dos tres horas estaré en Ourense. Vaya, me extraña un poco pero no lo contradigo. En llegar habré llegado.

El día empieza con una ligera subida entre una niebla espesa hasta llegar a una cruz de madera.

A partir de aquí es todo cuesta abajo hasta Villar de Barrio. Las corredoiras por estas tierras son mucho más densas que las del Camino Francés. El camino apenas es un senderito de dos palmos, el resto de la corredoira está cubierto por la hierba.

El camino desemboca en una pequeña carretera por la que llego a Villar de Barrio. Voy a un bar a desayunar de nuevo, cada día tengo más hambre y a todas horas.

De buena mañana hay chiquillos en el bar. ¿Es que aquí no van los chavales al colegio? Si que van, es que es sabado, demasiado tiempo hace ya que no preocupo de nada.

Salvo algún que otro repecho y algunos tramos de corredoira en el que el piso son pedruscos incrustados en el suelo, el camino es comodo y se avanza rápido. Hasta que de repente me doy cuenta que ya llevo un ratillo subiendo, menos mal que en dos horas o tres iba a estar en Ourense, ja.

La ascensión termina por un senderito junto a unas rocas, hay buenas vistas desde ahí. A partir de los pedruscos el camino se despeña por una trialera un tanto absurda. Cuando acaba la trialera, son pocos metros, vuelvo a circular por comodos caminos y en claro descenso hasta Xunqueira de Ambía. En este pueblo intento almorzar, es imposible, es muy pronto y aún no hay cocina, y son casi las doce. ¿A qué horas se arrancan los gambiteros por estas tierras? Un sabado a las doce cualquier bar que se precie está a tope de parroquianos quinto en mano arreglando el mundo. No son solo los bares los que no tienen ganas de arrancar, tampoco puedo cuñar en el albergue, está abierto pero no hay nadie.

Después de Xunqueira de Ambia, dando una curva en un tramo de asfalto noto que le bici se va bastante de delante. Otra vez no, por favor. Pues sí, he vuelto a pinchar, que asquito.

Saco la minibomba e inflo la rueda todo lo que puedo. A ver si hay suerte y doy con una gasolinera para darle más presión. No tengo ganas de reparar un pinchazo.

En un bar de Xunqueira de Ambía me han dicho que un par de quilómetros más adelante encontraré un bar donde ya podré comer caliente. Igual el bar estaba donde me dijo, pero tampoco tenía nada caliente para ofrecerme.

En una gasolinera vuelvo a inflar la rueda. El gasolinero me dice que en el polígono industrial que hay más adelante hay bares donde podré comer lo que quiera. Este tampoco se ha dado cuenta que hoy es sabado y lo más seguro es que no haya ni un bar abierto en el polígono.

Paso por el polígono y no veo ningún bar, ni abierto ni cerrado.

Pues ya estoy entrando en Ourense, dos tres horas, los cojones, y cuatro o cinco también. Menos mal que siempre me hago las cuentas pensando en 10 km/h, por lo menos nunca me llevo sorpresas desagradables.

En Ourense paso de comer para luego tener que subir la famosa costiña. Además que esto no es una aldeita, cruzar Ourense me lleva un buen rato circulando por avenidas, calles peatonales, calles en dirección prohibida, en fin…. hasta que llego al puente romano. Esto esta curioso a cada lado del puente romano hay un puente. ¿Cual de los tres aguantará más el paso del tiempo?

Después del puente la carretera comienza a empinarse. Al fondo veo una gasolinera, voy a darle una infladita nueva a la rueda. Miau!!! La gasolinera está cerrada. Después de la gasolinera me desvío a la derecha en una ligera bajadita y tras volver a cruzar la carretera por la que venía antes comienza la subida, pues nada  paciencia y p’arriba.

A mitad de cuesta ya he sudado las cervezas del último trienio. A partir de aquí no se que es lo que sudo porque me siento más seco que el ojo de un tuerto. En una alforja llevo una botella de agua. Cuando por fin parece que el peazo cuesta está finiquitada paro en un banco junto a una fuente que no me inspira mucha confianza. Vuelvo a inflar la rueda, menos mal que lleva líquido antipinchazos, bebo agua y continuo.

Ahora vuelvo a ir cuesta abajo, bien, descansaré lo que dure la cuestecilla esta. El caso es que a estas horas me encuentro siempre mejor que por las mañanas.

Llego a otra carretera y leo un cartel de no se que area de servicio de no se que sitio a pocos metros, en el que hay gasolinera y restaurante. Cuando llego a la carretera tengo que girar a la derecha desviandome del camino pero me da lo mismo.

En la gasolinera me siento junto a la manguera del aire. Busco por la cubierta el pincho que me está tocando las narices. Una puita insignificante el por culo que puede llegar a dar y si el líquido no es capaz de autoreparar ese agujerito de mierda es que es otra mierda, ya se lo diré al tendero cuando vuelva a casa. Quito la puita, no llega ni a medio centímetro, pongo la zona del pinchazo junto al suelo para ver si al líquido le entra ganas de trabajar aunque sea por obligación al irse todo el abajo. Enchufo la manguera del aire y pongo la rueda como una piedra. Ahora al restaurante a comer.

Me pongo fino de comer. La camarera no da crédito.

Mientras como me da por mirar en el GPS y veo que la carretera que estoy cruzando todo el tiempo es la N 525 y ésta va hasta Santiago, bueno es saberlo.

Terminado el convite toco la rueda y veo que sigue como una piedra, bien, se ha reparado.

Carretera y manta. A seguir.

A partir de aquí y hasta Cea el camino coincide bastante con la carretera.

En Cea paro a cuñar en el albergue. Dejo la bici en la puerta. Entro al albergue, nada más entrar, a la derecha hay un sofá y tumbado en el hay un señor que parece más largo que un día sin pan.

Pregunto por el hospitalero y resulta que es el que estaba haciendo silloning, jajajajaja. Se levanta, con un entusiasmo que casi pega con la cabeza en el techo, no jodas, pa tener una urgencia, lo de este es pachorra y lo demás son milongas. Me cuña y me pregunta si me quedo, le digo que no y me suelta un “Buen Camino” que suena igual que un “pues veste a la mierda”.

El albergue este tiene buena pinta, pero me voy, es pronto.

Saliendo de Cea tengo que tirar para el monasterio de Oseira. Paso por una tienda que está abierta un sabado por la tarde a estas horas. Entro a comprar un bote de gel que ya no me queda. Cuando salgo veo que se ha puesto a llover y con alegría. Dentro de una marquesina de una parada de autobus busco en el GPS una ruta alternativa por asfalto para seguir por lo menos hasta O Castro de Dozón que es donde tengo el siguiente albergue.

En Piñor paro a tomarme un cafe y la lluvia aprieta un poco más. Me toca ponerme la chaqueta de agua porque me estoy quedando helado y eso que es todo en subida y por lo que me ha dicho el del bar va a ser así hasta no se que alto a partir del cual solo me quedarán un par de quilómetros hasta O Castro.

Llego a O Castro de Dozon sobre las seis y media pero me estoy saliendo del pueblo y no he visto el albergue por ningún sitio. En el bar que hay saliendo del pueblo entro a preguntar y me dicen donde está el albergue, no es complicado, hay que seguir por la carretera hasta dar con él. Ya de paso pregunto si puedo venir luego a cenar, me dicen que si. Pues estupendo en menos de una hora estoy aquí. Hoy puede que me haga fuerte en el bar.

Llego al albergue. Hay una bici dentro. La hospitalera me dice que puedo dejar la bici junto a la otra o en la planta baja. La dejo en la planta baja para que no esté en la entrada del albergue. Pago y voy a mi cama.

Desmonto las alforjas y voy a ducharme. Las duchas son comunitarias, una para cada sexo. Menos mal que a las horas que yo llego a los sitios los pocos peregrinos que me puedo encontrar ya están todos duchados y acicalados, porque estás duchas comunitarias dan para más de una broma con el jabón.

Bueno, pues ya estoy listo para irme a gambitear. Y sigue lloviendo. Ahora nos mojaremos por dentro y por fuera.

Al cuarto de hora de llegar al bar ya estoy con dos clientes en la terraza cubierta tomandonos unas cervezas y la cosa se pone alegre cuando uno de ellos empieza con “esta la pago yo”. Menos mal que sale la señora del bar y me “rescata” preguntanome si quiero cenar ya. Buff….menos mal, estos dos tenían, y aún tendrán, ganas de lío. Dos rondas de cerveza nos pagamos cada uno más una tapa con cada ronda. Aún me tomare un caldo gallego, un plato combinado, un flan, cafe, copa y puro… no puro no hay, pero un par de cigarritos y un güisqui si que me tomo en la terraza infernal. Menos mal que los otros dos ya se han largado, si no me lío definitivamente.

A las diez y media vuelvo paseando bajo la lluvia al albergue.

Que raro. El albergue está abierto de par en par. La bici que había en la entrada no está. Coño!!! ¿Han robado? Bajo a ver la mía y está.

Saco el frontal del bolsillo y voy a la habitación con un poco de mal rollo al estar todo abierto y faltar una bici. Dentro de la habitación veo que la otra bici está allí entre dos líteras. Pues bajo a por la mía y la pongo entre dos literas también.

Yo allí con todo el cuidado de no hacer mucho ruido y de repente, jajajajajajaja. Entra la hospitalera y con la luz apagada pregunta “¿Quien ha venido?” y yo le contesto “yo”.

Que idiotez de conversación allí a oscuras. Total que ni corta ni perezosa enciende todas las luces de la habitación, los que están allí metidos ya durmiendo saltán al unisono con un “schsssssss”, jajajajajajaja, y mientras ella ve quien soy, yo veo que solo hay cuatro peregrinos, el de la bici y yo.

Solucionado esto apaga las luces y se larga.

Me meto en la cama. Escribo algo de esto en el tablet y … comienzan unos potentes ronquidos. Me incorporo en la cama y veo que los ronquidos vienen del tio de la bici. El que tengo a mi derecha se revuelve en la cama porque no se puede dormir y murmura sin parar, yo me río. Bah!! me voy fuera a fumarme un cigarro, total… el oso no me va a dejar dormir.

Parece que mañana termina la excursión.

Hasta mañana.

Track Wikiloc

Fotos en Flickr

 

 

 

 

Anuncios
Publicado en Alicante-Sevilla-Santiago, Camino Sanabrés 2014, Sevilla-Santiago | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 1 Comentario