Puebla de Sanabria – Alberguería

A las ocho y media estoy en la calle después de realizar las cansinas rutinas matinales.

Pasan dos tios en bici por las calles del pueblo hacia arriba, hacia el castillo. Según mi track no es necesario subir hasta allá arriba para seguir con el camino.

Estos para arriba y yo para abajo. Llegamos a la vez a la parte trasera del castillo y nos metemos juntos por el camino yendo un rato paralelos al río.

Uno es portugues, el otro habla frances.

Como ayer, hace frío y junto al río más.

El camino se junta con la carretera poco después de una planta de áridos y por ahí sigo hasta Requejo, a los otros dos no se que les habrá pasado pero después de una curva he mirado para atrás y ya no estaban. Habrán parado a hacer manitas para entrar en calor.

A la entrada de Requejo hay un bar. En la puerta hay tres pares de señores totalmente vestidos de verde. Yo estoy pelao de frio, alguno de los “mangas verdes” también pero hay dos que van como si estuviesemos en primavera.

Aparco la bici, saludo, saludan y p’adentro a desayunar otra vez.

Un cafe con leche hirviendo y tres tostadas me dejan contento para un rato. Estoy un rato sentado en la terraza del bar. Los guardias se van, yo también.

Salgo de Requejo callejeando, doy de frente con una señal que nos desvía del camino por culpa de las obras de los tuneles para el AVE y vuelvo a salir a la carretera por la que he llegado a Requejo.

Por fin, dos cuestas y entro en calor en un instante. Esto ya es otra cosa.

Pasados dos o tres quilómetros una señal como la de antes me devuelve a lo que se supone que es el camino original por la parte izquierda de la carretera esta por la que voy ahora y continuo subiendo por una carreterilla que a veces es camino de lo destrozada que está.

Como ahora mismo estoy siguiendo el track de Zinaztli pues no tengo ni idea de si esto es el recorrido original o el que él pudo hacer en primavera. Me da lo mismo. Con que me lleve a Santiago me sobra. Será el original porque de vez en cuando veo alguna flecha que no tiene pinta de haber sido modificada a causa de las obras.

Siguiendo el track llego hasta arriba de la primera subida del día, tampoco ha sido para tanto.

Me dejo caer por la carretera nacional y llego a un… no se como llamarlo, una tienda-bar con un tendero un tanto extraño y matinalmente avinagrado, de estos que siguen anclados en el pasado y añorando al anciano general, deduzco esto por el mitin que les está espolsando a dos hombres que hay allí tomándose un café y que no tienen pinta de estar prestándole mucha atención.

Bueno añora a quien quieras, dame una cerveza y hazme un bocadillo de jamón. Eso si, cada vez que le pido algo me contesta con un “si señor” o “ahora mismo señor”, me tiene de los nervios solo le falta hacer de vez en cuando una genuflexión, en fin…

Le pido un cortado y me siento fuera a tomarmelo al sol.

Terminada la visita a tan curioso bar/tienda, sin mirar GPS ni na me dejo caer por la carretera. Ya llevo demasiado rato por esta carretera y no he visto ni una flecha. Me da por mirar el GPS y, en efecto, el camino está a tomar por culo de por donde yo voy. Da igual, por aquí, por la carretera esta, seguiré hasta A Gudiña, no voy a volverme loco ahora intentando volver al camino.

En un instante estoy en Lubian y acto seguido comienzo a subir a A Canda. Llegando al tunel adelanto a un señor entrado en años y carnes que va empujando. Le saludo con un “Buen Camino” y lo único que hace es devolverme una mirada chunga, ¿qué culpa tengo yo de tu sufrimiento tío?

El tunel lo cruzo andando como cualquier peatón. A la salida del túnel me vuelvo a montar. Estoy un rato sentado en el quitamiedos mirando el panorama, ya estoy en Galicia. Mientras estoy allí empanao pasa el “simpático”, lo vuelvo a mirar y me vuelve a devolver una mirada “agradable”.

Me dejo caer detrás de él. En un repechillo lo adelanto, pero no por tocarle las narices, si no simplemente porque yo voy a mi marcha y él a la suya. Le digo un “vamos” y ni me contesta. Volvemos a bajar, saco el móvil sin parar para hacer una foto, me adelante él a mi ahora y nada más pasarme escupe ¿?¿?¿?¿?¿? esto me suena a como cuando una moto adelanta a otra y el que adelanta “saca la pata”, jajajajajaja. Está encabronao el payo. Me río a carcajadas por el numerito. El hombre mira para atrás, tampoco le gusta la gente alegre ¿qué quieres que me cabree por lo del escupitajo? Lo tienes claro, puedes escupir hasta que te deshidrates.

Ya estoy en A Gudiña. Busco un bar para comer. Pedazo bocadillo y cervezones que me meto entre pecho y espalda. Ah!!! hace un calor a estas horas de tres pares de narices. Los parroquianos en el bar también se quejan de la solanera, es un pelín asquerosa.

Aquí ya me planteo si terminar en Laza o en Alberguería, ya veremos a que hora llego a Laza. Unos treinta y cinco quilómetros me quedan hasta Laza y unos quince más hasta Alberguería.

Me pongo en marcha y llego a donde el camino da dos opciones: por Laza o por Verín. Está claro que voy por Laza ¿no?

De A Gudiña se sale subiendo y el camino continuara subiendo y bajando por la cresta de las montañas hasta Campobecerros, eso si, ni un puto arbol, parece que vuelvo a estar en Alicante.

Voy pasando por pequeñas aldeas, algunas despobladas. A la derecha tengo el embalse As Portas y montañas, muchas montañas,  a la izquierda montañas y más montañas. Galicia.

Por todas partes hay caminos que han hecho para acceder a las obras del AVE, vaya un destrozo que hay por todas partes.

La bajada a Campobecerros está hecha una porquería. A la izquierda del pueblo según lo vemos al llegar hay un destrozo del copón donde hay una barbaridad de máquinas trabajando.

Llego a Campobecerros, voy a un bar a tomarme unas cervezas y comprar agua.

En la puerta del bar hay gente joven con ganas de cachondeo. Vaya, hoy empiezan las fiestas del pueblo. De repente…¡¡¡BOOMMMM!!! Coño!!! un petardo de los gordos.

Llega un chaval con una bolsa de petardos bastante grande. Se lía a tirara petardos allí, en el callejón aquel y no veas la que monta. Oficialmente no, pero para ellos acaban de dar comienzo las fiestas de Campobecerros. Me tomo otra cerveza, compro agua, cuño, pago y me largo. Vuelvo a salir del pueblo cuesta arriba. Una bajada y estoy en Portocamba. Otra subida al dejar Portocamba y to p’abajo hasta Laza.

Llego a Laza a las cinco y media después de un buen rato bajando. Pues es pronto, me voy para Alberguería, por la carretera.

Antes de seguir llamo al albergue El Rincón del Peregrino de Alberguería, nadie contesta. Da igual, tiro para arriba y que sea lo que tenga que ser.

Una hora y poco me lleva subir hasta Alberguería. Lo bueno de esta subida es que en ningún momento hay ni un descansillo y ni una bajadita que se haya colado por allí. Se sube sin parar.

Desde la subida se ven las montañas por las que he estado paseando esta tarde.

Por la ladera de la montaña del fondo se baja a Laza.

Por la ladera de la montaña del fondo se baja a Laza.

Cerca de las siete llego a Alberguería. No es difícil encontrar el bar El Rincón del Peregrino. Como los bares me ciegan no veo el albergue que está justo antes del bar pero a la derecha.

En el bar solo está Luis, es el dueño tanto del bar como del albergue. Le pregunto si puedo dormir aquí y me dice que si, que estoy yo solo.

Me acompaña al albergue, me dice donde debo guardar la bici y que me instale donde quiera.

Elijo cama. A más sitio disponible peor, no veas el lío que monto allí con todas las alforjas escampadas por allí.

Me ducho, me cambio y voy al bar a saciar mi sed y un poco mi hambre.

Me pido una cerveza y un par de latitas de lo que tiene allí Luis. Mientras me prepara lo que le he pedido me dice que coja una vieira, la rellene y la deje allí donde están las demás.

Me explica que aquí llegan ahora pocos peregrinos porque tienen que llegar desde A Gudiña y hay muchos quilómetros para una sola jornada, entonces los peregrinos se quedan en Laza y por aquí pasan de largo. Antes paraban más aquí porque en Campobecerros había un albergue en la estación pero ahora la estación está ocupada por las oficinas de la gente que está trabajando en las obras de las narices. Aún así, me dice que ayer pararón aquí a dormir tres franceses que llegaron a mitad de mañana quejandose de las pulgas, se tiraron todo el día lavando toda la ropa en la puerta del albergue.

Me siento fuera a tomarme el aperitivillo. El hospitalero se sienta conmigo un rato y estamos hablando hasta que llegan unos clientes.

Pues allí estaré el resto de la jornada. La cena será un plato con queso y un montón de embutidos de la zona acompañado de vino. Me pongo como el quico, me hubiera gustado más algo caliente pero no me voy a quejar, me hacía ilusión quedarme a dormir aquí.

A las diez y media nos recojemos. Luis a su casa y yo a mi albergue.

El desayuno a las ocho.

El silencio que hay aquí es la leche. Aún me sentaré un rato en la puerta del albergue a fumarme un par de cigarros. Quitando a las tres personas que han venido al bar y al hospitalero, no he visto a nadie más en este pueblo.r

Eso si, perros haberlos haylos, no he visto ni uno, pero ladrar ladran con ganas, espero que les entre sueño.

Track Wikiloc

Fotos en Flickr

 

 

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