El Cubo de la Tierra del Vino – Santa Croya de Tera

Abro los ojos y me bebo media botella de agua de un trago.

Lamentable cabeza martillo (resacón) que tengo esta mañana.

Pues ya es octubre.

Me lavo la cara y salgo a la calle a ver si el fresquito matinal me espabila un poco o esto va a ser un día perruno lamentable.

Desayuno como una mala bestia, me hubiera zampao un bocadillo de atun y un par de cervezas pero para desayunar hay lo normal.

Vuelvo a la habitación, recojo todo y a montar la bici. Aún tengo que esperar un rato antes de marcharme. Los tres peregrinos ya se han ido.

A las ocho y media estoy dando pedales.

Cruzo todo el pueblo y nada más salir me meto por un camino que hay a la izquierda.

Hay algo de niebla. Casi mejor, de momento no tengo la cabeza para solecitos.

A los tres compañeros de albergue los paso poco después de empezar la pista de tierra. Acaban de empezar la jornada y el ingles ya va rezagado, los otros dos van juntos delante. Me imagino que irán hasta Zamora. Buen Camino.

La pista es bastante buena quitando algunos tramos de una arena muy fina que parece que esté pedaleando por la playa, uno de ellos lo tendré que hacer caminando.

Por aquí están vendimiando ahora. Algunos tractores vienen en sentido contrario.

El sol termina saliendo cuando llego a los tres monolitos esos que hay allí en medio de la llanura.

La foto que hago a los monolitos es ridícula. Solo saco dos. No la voy ni a poner. Que lastima.

En un momento estoy en Zamora. Esta ciudad también es para venirse unos días a visitarla.

Circulo un rato junto al río, cruzo el puente y vaya una cuestecita que me tengo que trabajar así sin avisar. Paso junto al albergue y llego a una plaza grande. Busco un bar donde poder almorzar y empezar a ser persona. Vaya almuerzo me zampo. Dos tapas típicas de la zona que no recuerdo el nombre y un bocata de jamón con un pan que estaba para hacerle un monumento al panadero, las cervezas de rigor y el cortaito.

El estómago ya sonrie, esto ya es otra cosa.

Salir de Zamora cuesta poco.

En un momento estoy en Roales. Saliendo de Roales hay una cuestecilla corta. Es de esas cuestas que con darle con un poco más de alegría a los pedales se sube sin más, pero… la alegría hace que se rompa la cadena.

Paro, me bajo de la bici, miro la avería. Después de todo aparentemente ha habido suerte.

Como aún estoy a escasos metros de la última casa del pueblo, vuelvo y me siento en una acera para reparar la cadena. Una de las partes del eslabón rápido se ha partido o lo que sea porque ya no está. Saco otro eslabón rapido que llevo, lo monto y parece que esto ya está solucionado.

Mirando detenidamente la bici mientras reparo la cadena, puedo ver que está hecha una porquería. La verdad es que no lo dedico ni medio minuto al día. Quitando la reparación del portabultos en Villanueva del Arzobispo y la lavadita que le pegué en la gasolinera de Valdesalor no le he hecho nada más en todo el viaje y ya van unos cuantos quilómetros a estas alturas. Ahí va ella con su radio roto. Está decidido en Puebla de Sanabria intentaré localizar a un mecánico de bicis bueno que se que hay allí pero ahora mismo no recuerdo su nombre. Esperemos que aguante hasta allí.

A seguir. Pues no está todo solucionado. Puedo pedalear, eso si, pero los cuatro piñones más grandes no los puedo usar. La cadena sube y vuelve al piñon central. Pues así hay que apañarse hasta Puebla de Sanabria. Menos mal que parece que no hay muchas exigencias por estas tierras y con los cinco piñones pequeños y los tres platos me voy arreglando.

Entre Roales y Montamarta aparecen las primeras obras del AVE. Por un paso elevado paso de un lado al otro de la plataforma. Solo está la plataforma, no hay vías ni nada más aún.

En Montamarta voy al bar que hay junto a la iglesia a por una botella de agua y de paso tomarme unas cañitas, pero como no tiene botellas de agua grande tampoco me tomo las cañitas, o todo o nada. El del bar me manda a un kiosko que hay siguiendo las flechas del camino, pues p’alla voy.

En el kiosko no hay cerveza, bueno hay de lata, pero como si no hubiera, no me gusta la cerveza en lata. Compro un par de botellas de agua y cinco chocolatinas de esas que llevan arroz tostado. Esta va a ser la dieta de hoy, me ha dado por ahí. Me como dos chocolatinas, le pego un trago al agua y a continuar.

Saliendo de Montamarta, en un bordillo, hay dos flechas, una para la izquierda y otra para la derecha. Paro a mirar el GPS y antes de llegar a mirar un hombre me dice que tire por la izquierda que la flecha de la derecha es para cuando el agua del embalse tapa el camino y ahora no es el caso.

Camino dentro del embalse de Ricobayo

Camino dentro del embalse de Ricobayo

Después de pasar la ermita tengo que volver a cruzar la plataforma del AVE. Entre flechas y le track me hago un lio, termino cruzando la plataforma por encima y al final me salgo a la carretera. En este tramo coincido con una peregrina que al verme cruzar la plataforma de cualquier manera termina haciendo lo mismo.

Por la carretera haré unos 500 metros. Al llegar al cruce a la izquierda tengo la N-631 que va para Ourense y a la derecha la N-630 para Benavente. Tiro para Benavente entre un lío de obras de la leche y a los pocos metros me salgo de la carretera por la izquierda para terminar  haciendo un rato el “mono” entre el embalse, unos chalets y la N-630.

Poco después de los chalets encuentro otro desvío provisional en el que han puesto las señales caminera de tal manera que puedes terminar dentro del agua. Pasada esta película ya vuelvo a un camino normal y corriente para llegar a Fontanillas de Castro y después a Riego del Camino aquí un poco hartito de tanta historia con desvios y leches me meto en la N 630 y por ahí voy hasta Granja de Moreruela.

A la entrada de Granja de Moreruela hay un bar la que no le hago ni caso. Doy unas vueltas por dentro del pueblo y como no doy con otro bar termino preguntando a una señora, ésta me manda al bar ignorado. Agua, cervezas, cuño y a seguir.

Y ya estoy aquí.

En la placa de la pared poner lo mismo que en el monolito que hay delante.

Aquí termino el paseo por la Vía de la Plata y empiezo la excursión por el Camino Sanabres. Y así sin más vuelvo a ir hacia el Oeste. A ver si hay más suerte porque de Alicante a Sevilla llevé siempre el aire de cara y de Monesterio hasta aquí tambien ha sido siempre de cara.

Un rato de llaneo, dos cuestecillas, salgo a una carreterilla asfaltada y p’abajo. Cada día que pasa me gusta menos bajar porque se que luego hay que volver a subir lo bajado y algo más. No falla. Llego a puente Quintos.

Río Esla en puente Quintos

Río Esla en puente Quintos

A la salida del puente hay un panel informativo que “anima” a los que vamos en bici a seguir por la carretera porque el camino por no es aconsejable para la ir en bici. No voy a discutirle al cartel a estás horas. Por la carretera. Y, como no, a subir lo bajado hace un rato y un poco más. Pero bueno, es una subida corta y vuelta a bajar. No tardo mucho en pasar por Faramontanos de Tábara y llegar a Tábara.

En la gasolinera que hay antes de llegar a Tábara, donde la carretera por la que voy se une a la N-631 (tengo la sensación de estar haciendo el canelo), entro a comprar agua y pilas que ya solo me quedan las que lleva el GPS.

En la gasolinera recibo la llamada de un amigo de Valladolid que ha abandonado la bici y le ha dado por cazar, bueno por lo menos sigue saliendo al campo y no le ha dado por el porno online. Estamos un rato hablando.

En Tábara me siento en un parque a descansar un rato. Mientras me estoy comiendo una chocolatina veo pasar a la peregrina que iba andando pasado Montamarta, la que terminó cruzando la plataforma del AVE por encima. Me reconoce y no se si se sorprende o se avergüenza, o las dos cosas a la vez, al ver que el único desgraciado con el que se ha cruzado hoy le ha pillado la trampa. Desde luego la cara de la chica es un poema, jajajajajaja.

Por la N-631 seguiré. No me voy a Puebla de Sanabria porque a estas horas ya no me da tiempo pero tampoco vuelvo ya al camino. Me apaño una ruta por la carretera en el GPS y en Santa Croya de Tera o Santa Marta de Tera terminaré la jornada, ya está decidido.

Carretera de rectas interminables, en subida muy suave, hasta que llego a un cruce por el que me voy hacia Litos, después de Litos voy a Villanueva de las Peras. A la salida de Villanueva de las Peras la carretera se vuelve a empinar un rato y ya de ahí a Santa Croya de Tera es todo en bajada prácticamente.

En Santa Croya de Tera paso por un bar. Paro. Está cerrado. Son las seis y media ¿por qué está el bar cerrado a estas horas? De verdad queeeee…

Sigo camino, paso por delante de un super donde entro a comprar gel. Le pregunto al tendero por el albergue, me indica donde está y para allá voy.

Pues ya estoy en la puerta del albergue.

No he terminado de apoyar la bici en la pared cuando me asalta la hospitalera. Preguntas de rigor. Decido quedarme. Guardo la bici en el garaje. Aquí también hay dos más que viajan en bici. Ya veremos.

La hospitalera me dice que camita debo ocupar y donde están los baños. Ella se tiene que marchar a acompañar a los otros dos de las bicis a enseñarles unas cosas del pueblo. Me dice que me duche y me tome una cerveza tranquilo que en un ratillo está ella aquí de vuelta y ya arreglamos cuentas además de lavar/secar la ropa. Vale, estupendo.

El albergue está muy bien. Todo muy limpio y curioso.

Allí sentados hay un chaval que será de mi edad, más o menos, una pareja que son mayores de cojones y una mujer algo mayor que yo o por lo menos eso aparenta.

Me ducho, me cambio, salgo a la sala principal del albergue y por más que miro no veo por ninguna parte un grifo de cerveza ?¿?¿?¿?¿?¿?

Me siento en una mesa fuera en la terraza, me enchufo un cigarrito y miro el GPS para confirmar que desde Granja de Moreruela hasta aquí he venido haciendo una “S” gigante. Bueno cosas del Camino, que se le va a hacer.

El ratillo de la hospitalera se termina convirtiendo en más de una hora.

Cuando llega le pregunto por la cerveza y me señala una máquina expendedora en la que además de las cervezas y otros refrescos absurdos también es de donde tenemos que desayunar, si queremos claro. Esto no me lo guardo y se lo digo: “Joder!! esto de la máquina me lo dices nada más llegar y no me quedo aquí ni atao, si hay algo que me da más asco que la cerveza de lata es una máquina expededora de porquería, cafe malo y refrescos en latas.” Que asco por Dios. Me pone cara de “ah!!! se siente” 0 “ah!! haber elegido muerte”. El alemán rencoroso de Sevilla me ha echado mal de ojo, fijo.

Le doy la ropa que quiero lavar/secar y me dice que secadora no hay. Ufffffff!!!

Si me has dicho cuando he llegado que si que habían de las dos cosas, me habre confundido me contesta. La madre que te cago bonika, pienso yo.

Termina lavando la ropa, menos mal que me queda una equipación seca para mañana. Terminada la colada tiendo todo en un patio interior bajo un porche para que no le caiga mucho la humedad y a ver si hay suerte de aquí a mañana. Me extraña pero bueno.

Me dice que el italiano que hay allí sentado va a cenar en el albergue. Pregunto el menu y por 10€ tengo ensalada, rabas de calamar o pure de calabacines, y pasta pa terminar. Le pregunto que son las rabas de calamar y resulta que son lo que yo llamo las patitas del calamar. Vale, pues ensalda, patitas de calamar y pasta. El italiano cambia las patitas por el pure.

Saco dos latas de cerveza de la máquina demoniaca. Le paso una al italiano. Hablamos un rato. Es de mi edad, de la Toscana y dice que es músico. Viene andando desde Sevilla. Tiene todo el tiempo del mundo para estar por aquí haciendo el ganso y hace diez años que viene a peregrinar año tras año. El italiano, que también es algo cotilla, me dice que la parejita de “jovenzuelos” y la otra mujer van juntos y son canadienses.

Ya tenemos la ensalada en la mesa. Con las dos juntas no da ni para un comensal. Esto está siendo pa enmarcar.

Llega el puré del italiano, jajajajajajajajaja. ¡¡¡¡ES UN PUTO TAPONAZO!!!! Toma por reirte, si un calamar tiene ocho patitas cortas y dos largas….¡¡¡A MI ME HAN TOCADO CUATRO PATITAS DE LAS CORTAS!!! y un poquito de salsa verde. El italiano y yo nos miramos. Él sabe que yo estoy pensando que él tiene que tener algún conocido que puede hacer que esto parezca un accidente. Con la pasta ocurre lo mismo que con la ensalada: que ruina. Eso si, vino que no falte.

Aún tiene estómago para preguntar si hemos cenado bien, bueno… si…sentados le contesto yo. El italiano se tapa la cara. Como se queda un poco a cuadros le suelto: “mujer lo que hemos cenado los dos es la mitad de lo que me han dado en algunos albergues para mi solo y por el mismo precio”.

No se cómo ni porqué pero empieza una conversación en la que al final sale a relucir que el albergue municipal de Santa Marta de Tera le ha quitado clientela y está algo jodida, está bastante quemada diría yo. Pues hija mía si sigues dando estas cenas, metiendo goles con la secadora y dando desayunos de máquina expendedora lo más seguro es que la gente termine yendose al albergue del pueblo de al lado aunque tenga que cenar y desayunar en un bar. No hay color.

Termina intentando darme un discurso de lo bueno que es lo privado y lo malo que es lo público, como ando un poco harto de este cuento me levanto de la mesa, le digo que no hay ganas de pelea y me largo fuera a fumar, si me quedo escuchando la hubiera mandado a tomar por culo y no estoy haciendo esta excursión para avinagrarme ni buscando que alguien me avinagre. Que te den bonica.

Estando fuera llega un coche del que bajan tres hombres. Me preguntan si soy yo el de la bici, les digo que si y me dicen que ellos también van en bici. Han empezado en Granja de Moreruela y van con coche de apoyo. Ya decía yo, solo hay dos bicis y son tres. El más mayor lleva el coche.

Me preguntan hasta donde voy a ir mañana. Les digo que a Puebla de Sanabria porque tengo que reparar la bici y allí hay un buen mecánico. Se sorprenden al enterarse de lo del mecánico porque también lo necesitan ya que la bici del más joven hace un extraño ruido al pedalear. Les digo que dentro del albergue hay una estantería con folletos de turismo y demás. Unos de los folletos son del mecánico: Ramiro.

Ellos también irán hasta Puebla de Sanabria. Son simpáticos. Con que no hablen de bicicletas me sobra. Quedamos en cenar mañana juntos en Puebla de Sanabria si nos vemos por allí. Estupendo. Sin compromisos. Me parece bien.

Al sobre, mañana etapa corta, muy corta diría yo, no se si habrán unos ochenta quilómetros, pero más o menos.

Ta mañana.

Track Wikiloc

Fotos en Flickr

Que buenos joder!!!

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Alicante-Sevilla-Santiago, Camino Sanabrés 2014, Sevilla-Santiago, Via de la Plata 2014 y etiquetada , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s